El Safari Rally de 1978 fue una prueba de desgaste extremo disputada sobre miles de kilómetros de pistas africanas en Kenia, donde las etapas nocturnas exigían a los coches ir equipados con bancos de faros auxiliares. El Datsun 160J del equipo oficial Nissan Motorsport, con el dorsal 6, fue uno de esos coches preparados para afrontar esas condiciones, con Rauno Aaltonen —conocido en los paddocks como «El Profesor del Rally»— al volante junto al copiloto Lofty Drews.
El Datsun 160J pertenece a la segunda generación de la serie Nissan 710 (Violet), con carrocería A10. La denominación 160J identifica la variante con motor de cuatro cilindros en línea. Nissan Motorsport preparó estas berlinas para la homologación en Grupo 4 de rally internacional, convirtiendo una plataforma de serie en un competidor válido en las pruebas más duras del calendario mundial de los años setenta.
El Safari Rally de 1978: Aaltonen en las pistas kenianas
Rauno Aaltonen, piloto finlandés que había cosechado victorias memorables con el Mini Cooper S, llegó al Safari Rally de 1978 como parte del equipo de fábrica de Datsun. La prueba africana es una de las más exigentes del mundo: terreno irregular, distancias enormes y etapas que se prolongan de noche, cuando los focos auxiliares montados en el frontal del coche resultan imprescindibles. El número 6, con Aaltonen y Drews, participó en esta edición de 1978 con la decoración oficial azul, blanca y roja de Nissan/Datsun.
La maqueta 1:43 de Trofeu: detalle de época
Trofeu es un fabricante especializado en coches a escala de la era Grupo 4 y Grupo B, reconocido por la fidelidad en la reproducción de decoraciones de rally. Esta pieza está realizada a 1:43 y reproduce la configuración nocturna del Datsun 160J: el rasgo más distintivo es el conjunto de faros y pilotos auxiliares montados en el frontal, detalle auténtico de los coches de las etapas nocturnas del Safari Rally. La decoración azul, blanca y roja corresponde a los colores exactos del equipo oficial Nissan Motorsport en 1978.
En la vitrina del coleccionista
Un 1:43 encaja en cualquier vitrina de colección sin exigir gran superficie, y permite reunir varias unidades dentro de un espacio reducido. Este modelo conecta con otras piezas de la historia del rally africano de los setenta —Ford Escort Mk2, Peugeot 504— y con la trayectoria de Nissan en competición, que culminaría años después con el 240RS en Grupo B. Para quien sigue la carrera de Aaltonen, combina bien con sus réplicas en Mini Cooper S de los años sesenta.