En 1971 el BMW 2800 CS vivía sus últimas campañas como protagonista en las carreras de gran turismo. Producido entre 1968 y 1971, el cupé E9 combinaba la carrocería diseñada por Karmann con el motor de seis cilindros en línea M30 y una línea que hoy sigue siendo referencia estética en la historia de BMW. Las 6 Horas de Nürburgring de ese año, puntuables para el Campeonato Europeo de GT, constituyeron uno de sus últimos escenarios de alto nivel.
El BMW 2800 CS E9: el gran turismo de Karmann
El BMW 2800 CS (E9) se presentó en 1968 como el cupé de representación de la marca bávara. La carrocería Karmann ofrecía proporciones elegantes que facilitaban su homologación para competición. El motor M30 de seis cilindros en línea aportaba la base mecánica sobre la que los equipos privados construían sus versiones de pista. En 1971, con el 3.0 CS ya en el horizonte, el 2800 CS cerraba su ciclo competitivo en eventos de larga duración como el Nürburgring.
Entre 1970 y 1971 Niki Lauda participó en una amplia variedad de pruebas de GT y monoplazas para construir su palmarés antes de su debut en Fórmula 1. Las 6 Horas de Nürburgring de 1971 son un ejemplo de esa etapa: junto a Günther Huber, piloto privado austriaco activo en el GT europeo de principios de los setenta, Lauda condujo el BMW 2800 CS número 5 hasta el 3er puesto de la clasificación general. La decoración naranja y negro, inusual en el universo BMW de competición de la época —dominado por los colores azul y blanco—, confería al coche una identidad visual inmediata en el paddock del Nürburgring.
La maqueta Trofeu en 1:43: especialista en competición
Trofeu es un fabricante especializado en coches a escala 1:43 dedicados a sujetos de competición que las grandes marcas suelen ignorar: rallyes, carreras de resistencia europeas y GT de los años setenta. Esta réplica forma parte de su serie RRDE, orientada a pruebas de carretera y resistencia europeas. Es un modelo que destaca en cualquier estantería de coleccionista.
Un 1:43 de Trofeu encaja bien en vitrinas de coleccionista estándar. La decoración naranja y negro contrasta con los esquemas azul-blanco habituales en los BMW de competición de la época, lo que lo convierte en un punto focal en cualquier estantería dedicada al Campeonato Europeo de GT de los setenta. Combina de forma natural con otros modelos del Nürburgring de principios de los años setenta —el Porsche 911 de la misma prueba, por ejemplo— o con cualquier colección que siga la trayectoria de Lauda desde sus primeros podios hasta su carrera en Fórmula 1.